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Con orgullo nacional Panamá está celebrando justamente la hazaña de la gigantesca ampliación en solo seis años de su famoso Canal que comunica el Atlántico con el Pacífico en coyuntura mundial de aceleración en el intercambio de bienes y productos entre las naciones con evidentes beneficios para los países americanos. Se subraya lo que fue la acertada visión a futuro de una dirigencia nacional (oficial y privada), la eficaz ayuda internacional de organismos y muchos países, la tarea concertada de los mismos panameños -de todas las clases y gremios- para el logro final exitoso que multiplica por seis la capacidad que tenía instalada el país como intercomunicador comercial. El 23 de junio un gigantesco transbordador chino inició su paso de ocho horas por las seis modernas y funcionales esclusas de un océano al otro. Panamá acaba de demostrar que ¡SÍ SE PUEDE! Simultáneamente -aunque con alguna que otra semejanza y notorias diferencias- Colombia se había embarcado en un muy difícil y complejo proceso de Paz a lo largo de los gobiernos de Uribe Vélez y Santos Calderón, que con atinada planeación, eficaz conducción y superación de avatares condujo a otra hazaña continental, la firma de un Acuerdo de Paz estable que pone fin sin reversa a 52 años de conflicto armado. Y la fecha es coincidente, 23 de junio de 2016.Colombia acaba también de demostrar que ¡SÍ SE PUEDE! Coyuntura que viene a reforzar la voluntad popular y de sus dirigentes para un cambio importante y urgente en otro gran país de la misma área continental como es Venezuela: ¡SÍ SE PUEDE! Sumario inicial que se irá desglosando por entregas, con el correspondiente link * para quien desee ir directamente al sub-tema en cuestión o le interese más información sobre él:
NOTA: Ya elaborado el ensayo, he encontrado 2 referencias que considero muy útiles para varios de los subtemas y están accesibles. Con apretón de manos, Santos y 'Timochenko' acuerdan fin del conflicto armado. El Tiempo, 23 junio 2016 ![]() Colombia dio el jueves 23 de junio 2016 un paso histórico en La Habana con un acuerdo firmado y una serie de protocolos prácticos que en los próximos días culminarán la difícil y compleja agenda de negociación que llevó casi 4 años entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, poniendo fin al largo conflicto armado de 52 años. Con una foto casi idéntica y los mismos titulares, la prestigiosa revista Semana de Bogotá había registrado en su edición 1743 un 'momento histórico' parecido de Pre Acuerdo que no pudo firmarse por entonces. Recomiendo mi análisis-comentario de aquel intento cuya lectura previa ayuda a entender mejor lo alcanzado ahora (antecedentes, cuál paz, temas acordados retos y proyecciones). Ver: Enrique Neira "Colombia. Avatares del proceso de paz" Observatorio de Política Internacional (19-03-2014). Colombia viene siendo un país en ascenso con una economía que crece a ritmo moderado pero sin pausa, con una democracia plural y modernizada, con un talante nacional que apuesta por el futuro en todas las áreas. Y lo que es más sorprendente a pesar de grandes dificultades y un conflicto armado provocado por una feroz guerrilla que por 52 años minó como un cáncer sus energías y trató de hacer invivible a Colombia. Pero ella está demostrando ser una nación que a pesar del pasado doloroso y el presente desafiante lo apuesta todo por un mejor futuro!
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De la mano del historiador y politólogo colombiano, jesuita Dr. Fernán González González, del 15 al 26 de octubre 2001, disfrutamos de un interesante Seminario sobre "Historia Contemporánea de Colombia", organizado por el Grupo de Investigación de Estudios Regionales Comparados de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes, en Mérida, Venezuela. Deseo participar a mis lectores algunos hitos principales del trayecto recorrido en dicho Seminario que ayudarán a ubicar, con sus etapas y fechas, el actual Acuerdo Gobierno-Farc con que ha culminado exitosamente un largo y difícil proceso histórico de lucha armada. Una mirada retrospectiva: Los escenarios geográficos del conflicto actual en Colombia (geografía de la guerra) corresponden a un proceso de poblamiento y de colonizaciones que ha condicionado la misma formación de nación y de Estado en Colombia. ![]() |
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La paz es un bien para todos y la mejor inversión que puede hace un país. Así lo entendió al fin y lo está aceptando la amplia mayoría de los colombianos. Tanto los de la élite como los ciudadanos de a pié. Así los políticos de muy variadas tendencias como las clases populares, los empresarios y grandes inversores como los trabajadores de la calle, los creyentes católicos como los de otras confesiones. Algunos miraban con buenos ojos, otros con escepticismo y desconfianza esta negociación. Pero, a pesar de todo, llegó a feliz conclusión. Y hay motivos y razones, tanto de fondo como de oportunidad para creer que el optimismo tiene un sólido fundamento. Es ilustrativo y pertinente para el caso colombiano recordar los beneficios que para las juventudes norteamericanas implicó la dejación de la guerra en 1997 como lo pondera Joshua Cooper Rama ("La paz es una excelente aventura" Time June 9, 1997). Remata afirmando: La paz, como inversión, está dando un excelente dividendo a todos. Los prospectos para los dos ingredientes esenciales de la paz,-capitalismo y democracia- son hoy los mejores". He hecho personalmente un cuidadoso y largo inventario de lecciones de la historia, de buenas reflexiones de humanistas clásicos y modernos, con especial referencia a documentos de la Doctrina Social de la Iglesia, que me permite consignar los siguientes apotegmas o dichos breves y sentenciosos:
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En los años cincuenta Colombia vivió "la Violencia", que fue una guerra fratricida entre sus dos partidos políticos tradicionales (liberales y conservadores). Tuvo una dinámica destructiva que produjo miedo y desarticulación social, la cual apenas comenzó a superarse con el Frente Nacional cuando se pactó la alternación política de los partidos y sus prebendas durante cuatro períodos (1958-1974). Pero fue allí donde se incubó y cuando fue propagándose la violencia guerrillera sobre todo en regiones campesinas, aupada por el castrismo cubano y el apoyo soviético-chino. Desde el 2011, el nuevo gobierno colombiano adelantó conversaciones bien diseñadas y efectivas con las FARC para poner fin a medio siglo de conflicto armado con ellas. Nada en este país con dicho proceso volvería a ser igual. Para Colombia, que por primera vez en diez años volvió a ilusionarse con la paz, representaba al parecer la última oportunidad de solución negociada a un desangre fratricida de larga data. Colombia entró así, por cuarta vez, durante los últimos 30 años, en un proceso de paz con una guerrilla avezada, la más importante, mejor financiada y más longeva de todo el planeta. Link 1 Las FARC (pp.* 8-10* de este bloque)
En la IX Conferencia (trece años después, marzo 2007) reúne para consulta en forma 'virtual' -a través de internet (por la imposibilidad de reunirse físicamente dada la presión de la Fuerza Pública)- a 120 miembros de las FARC (9 del Secretariado, 31 del Estado Mayor, 80 voceros de los frentes) quienes reconocieron: 1° que las estructuras armadas del Bloque así como su financiamiento estaban dando señales de agotamiento; 2°) que había un fenómeno preocupante de deserciones (6.431 desde agosto 2002 hasta febrero 2007); 3° que disminuía la capacidad de control del Secretariado sobre lo que sucedía al interior de los frentes. Es decir, ni la ideología ni la organización se podía considerar ya monolítica. Pero la curva estadística era elocuente y preocupante también para el 'establecimiento'. Desde 1980 hasta 2002, todos los gobiernos -a pesar de sus esfuerzos y de sus intenciones- eran testigos del crecimiento en combatientes (1.200 en 1980, 10.500 en 1990, 21.000 el año 2000). Asimismo la expansión territorial de la guerrilla era innegable (había presencia en 170 municipios el año 1985, en 600 municipios el año 1995 y en 870 municipios el año 2002). Pero en el 2006, tras el primer cuatrienio de embestida por el gobierno de Uribe, las cifras habían cambiado. Los combatientes habían bajado a 14.000 y su presencia de 'impactación' territorial no llegaba a más de 400 municipios. Sin embargo, la guerrilla le siguió apostando a una escalada militar. Aunque no sabía con qué estrategia de acumulación de recursos humanos, financieros y militares contaba en realidad para poder enfrentar la ofensiva integral y sin pausa que venía ejerciendo el gobierno de Uribe Vélez. Un famoso Manifiesto de intelectuales colombianos, de diferente color político, sí tenía ya por entonces claras sus conclusiones respecto del largo accionar de las FARC y del ELN : "han demostrado en 40 años de accionar bélico su inutilidad para el país. No han sido protagonistas del cambio: no han tomado el poder y no han hecho la revolución. Ni siquiera han servido de catalizadores de la reforma del sistema". Además, por primera vez en la historia de una jactanciosa guerrilla como ha sido las FARC, ella parecía aceptar la "dejación de armas" -pero no como una 'rendición'- y la "reincorporación a la vida civil", porque acababa de pasar ocho años en los que los herederos de Tirofijo sufrieron una derrota militar estratégica a manos del presidente Uribe. Gracias a él -en la administración Santos- no se negocia con las mismas Farc que años atrás en La Uribe (1986-1990) y el Caguán (1998-2002) engañaron a los dos gobiernos anteriores e intentaron después acabar físicamente con Uribe y su política. En esta nueva coyuntura no serán ni de lejos el contrincante que llegaba a la mesa sintiéndose de igual a igual con el Estado olombiano, como en tiempos anteriores. El anti belicismo mundial es un ingrediente más y muy oportuno que se añade en esta coyuntura. Colombia no puede ser ajena al clima antibelicista que se respira a nivel mundial. Tanto el tiempo internacional como el nacional corren actualmente en contravía de los actores armados no estatales. Tras los atentados terroristas de Al Qaeda el 11-S del 2001 y la reciente sensata salida de las guerras que EUA se había buscado afuera (Irak, Afganistán y otras), existe a nivel mundial un clima de "cero tolerancia" hacia la violencia armada como recurso de acción política. La muerte como argumento para imponer un proyecto de sociedad ya no tiene cabida en un planeta que reclama tolerancia, aceptación de la diferencia y una resolución pacífica de los conflictos. George Bush y Osama Ben Laden pasaron a la historia como dos antihéroes en un mundo sediento de paz. Ante este nuevo panorama internacional, los riesgos para los grupos guerrilleros colombianos (FARC, ELN) eran simple y llanamente dramáticos para no llamarlos suicidas.* Existe una variada e interesante novelística colombiana sobre el tema, bien recogida y analizada por la escritora Laura Restrepo Niveles de Realidad y Literatura, que ayuda a precisar desde qué ángulo partidista se apunta al contrincante y cuáles las fortalezas o debilidades de los personaje en juego, alguno de ellos -el último-ocupó cargo de carrera política administrativa y otros fueron llevados al cine.
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La CHCV surge de un preacuerdo dentro del marco de conversaciones políticas iniciadas en La Habana entre las dos partes históricamente enfrentadas (Gobierno y FARC), buscando el cierre definitivo de la confrontación armada mediante una salida negociada Observo que dicha Comisión no resultó de una decisión unilateral del Ejecutivo ni fue fruto de un pacto de élites. Quedó integrada por 12 intelectuales y expertos de diferentes ideologías y reconocida trayectoria en el país, que recogió un acumulado histórico valioso y una base memorial existente. Logró en el plazo fijado de pocos meses elaborar en 809 páginas 12 informes con dos relatorías que estuvieron a cargo de Eduardo Pizarro y Víctor Moncayo. Su aporte fue no solo el de un "consejo técnico de diagnóstico del conflicto" sino también una especie de "consejo técnico para la paz" muy pertinente y útil para la etapa final, cuando deberán adjudicarse responsabilidades judiciales a los principales actores, incluyendo también las mafias locales, narcotraficantes, empresarios, personalidades y políticos.
La creación de una Comisión de la Verdad estaba también prevista en el Marco Legal para la Paz (aprobada por el Congreso tras ser presentada por el senador Juan Fernando Cristo con el argumento válido de que con ella se cierra la posibilidad de que entre la Corte Penal Internacional a interferir o determinar por su lado. De modo que en momento previo a las discusiones de negociaciones expresamente formales, ambas partes (Gobierno y FARC) conformaron en agosto de 2014 una Comisión para la Verdad Histórica (CVH) de 12 eminentes estudiosos, intelectuales y analistas de varias tendencias, con el encargo de elaborar un insumo básico para la comprensión histórica de la realidad y dimensiones del conflicto armado. Ellos en desarrollo de su misión, dividieron su trabajo en tres enfoques específicos: 1) los orígenes del conflicto armado, 2) los factores que han facilitado su desarrollo y 3) los efectos directos e indirectos que ha causado sobre una población civil calculada en 7 millones de la población. Se recogió allí en 809 páginas escritas toda una mirada global a más de medio siglo de violencia continuada, con aspectos adicionales que había que tener en cuenta. Se designaron dos relatores de los trabajos elaborados por escrito de manera independiente y en tiempo record. Ambos resolvieron no hacer un solo informe conjunto sino presentar a la Comisión cada uno el suyo. Ambos son piezas magistrales de consulta obligada. El de Eduardo Pizarro Leongómez se titula "Una lectura múltiple y pluralista de la historia" (pp. 4-99). El de Víctor Manuel Moncayo Cruz "Hacia la verdad del conflicto: insurgencia guerrillera y orden social vigente" (pp.99-123). A mi parecer muy personal y sin disminuir calidad a ninguno de los otros, me permito destacar los estudios de Sergio De Zubiría "Dimensiones políticas y culturales en el conflicto colombiano" (pp. 194-248); Darío Fajardo "Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones para su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana"; Jorge Giraldo "Política y guerra sin compasión"(pp. 451-498); Francisco Gutiérrez "¿Una historia simple?" (pp.448-498) ; Daniel Pecaut "Un conflicto armado al servicio del status quo social y político" (pp. 599-652): Vicente Torrijos "Cartografía del conflicto: pautas interpretativas sobre la evolución del conflicto irregular colombiano" (pp.652-697); Renán Vega "Injerencia de los Estados Unidos, contrainsurgencia y terrorismo del Estado" (pp. 697-761); María Emma Wills "Los tres nudos de la guerra colombiana" (pp. 761-807) Y el comentario final conjunto de la Comisión CHCV (pp. 807-809). Recomiendo la lectura de Fernando González González, S.J. Director del prestigioso CINEP de los jesuitas (Centro de Investigación Nacional y Educación Popular) quien no estuvo como miembro de la Comisión pero ha publicado reciente libro que actualiza y complementa otros anteriores suyos sobre el tema: Poder y Violencia en Colombia (2014) Bogotá CINEP. Según los dos relatores Pizarro L. y Moncayo R., las luchas agrarias que se desarrollaron en Colombia a partir de la segunda década del siglo XX, fueron creando las condiciones para una confrontación posterior. Sin embargo, para María Emma Wills es necesario indagar casi desde la formación del Estado-Nación, es decir, desde el siglo XIX que se vio afectado por varias guerras civiles de carácter regional y de carácter nacional. De cualquier manera se advierte que las tensiones en el campo fueron caldo de cultivo de la guerra. En términos generales, los doce comisionados apuntan a reconocer que la crisis social y política fue creando una confrontación bipolar entre los dos partidos tradicionales, situación que se acentuó ante el fracaso de la formación de terceros partidos. En medio del camino, sostienen algunos de los analistas, la Guerra Civil Española, entre 1936 y 1939, contribuyó a darle una connotación ideológica a las diferencias políticas, aumentando las condiciones de beligerancia entre unos y otros sectores enfrentados. Cada uno de los ensayos incluidos en el primer reporte de la Comisión Histórica del Conflicto agrega importantes puntos de vista que, seguramente, van a generar un debate público aún más amplio. Por ejemplo se dice que una de las causas de la violencia partidista de los años 40 y 50 - antecedente inmediato de la guerra entre el Estado y la insurgencia- fue la reacción de algunos sectores retardatarios a los programas incluidos en la República Liberal, en especial a través de la llamada 'Revolución en Marcha'. Además se aclara en diversas posturas que -más allá de los factores que desencadenaron la confrontación armada- hubo algunos factores adicionales que la agudizaron. La Revolución Cubana de 1959 y el contexto de la Guerra Fría después de la Segunda Guerra Mundial, fueron también detonantes de un enfrentamiento entre el Estado y la insurgencia naciente, que con el paso del tiempo permitió que, en el reciclaje de otras violencias, provocara uno de los conflictos más prolongados en la historia reciente. Tratando de avanzar sobre una línea de tiempo, los distintos ensayos abordan hitos cronológicos para entender el conflicto colombiano. Por ejemplo, en enero de 1959, como una directa reacción al triunfo de la Revolución Cubana, el nacimiento del Movimiento Obrero y Estudiantil (MOEC), primera expresión guerrillera en el país. Posteriormente, en el contexto ideológico de la combinación de formas de lucha, en los años 60 llegaron nuevos grupos guerrilleros como las Farc, el Eln, el Epl. No obstante, esta secuencia de hechos y personajes que fueron dándole continuidad a la guerra no se explica -por ejemplo- sin una honda valoración del impacto que causó en Colombia, para bien y para mal, el sistema del Frente Nacional impuesto por los dos partidos políticos tradicionales. Con una particularidad ineludible como fue la prohibición para que el Partido Comunista ejerciera sus labores, en decisión que fue adoptada desde junio de 1954 por el entonces presidente Gustavo Rojas Pinilla. Con múltiples detalles y enfoques alternos -aliciente para los investigadores colombianos- los distintos ensayos y las dos relatorías no explican por qué durante los años 70 la guerrilla logró desdoblar sus frentes de lucha y cómo, por ejemplo, desde alternas posicioness, el denominado paro cívico de septiembre de 1977 tuvo una lectura equivocada. Unos creyeron que era el comienzo de la insurrección general (Izquierda), y del lado contrario, la urgencia para militarizar la sociedad (Derecha) que explica, a partir de 1978, el duro Estatuto de Seguridad de la era Turbay. De cualquier manera, este primer reporte global de la Comisión Histórica del Conflicto acepta darle a la confrontación colombiana unos calificativos mínimos pero que demuestran su crudeza. Ha sido un conflicto prolongado, incluso se dice que es una de las confrontaciones más antiguas del mundo. También se trata de un conflicto complejo por el número de actores disímiles que se han extendido a lo largo del tiempo; y un conflicto discontinuo, porque varias generaciones van y vienen durante su desarrollo. De igual manera ha sido un conflicto atroz, con inocultables raíces políticas y verdades incuestionables. Por ejemplo, se detecta en él una variable fundamental --aunque puedan existir diferencias entre los investigadores sobre las causas objetivas de la confrontación- la cuestión agraria es determinante. En tal sentido, dentro de las recomendaciones no falta la insistencia en promover cambios en el uso y acceso a la tierra e incluso la revisión de un modelo económico que no ha fortalecido la equidad. Hay elementos -se reconoce- que han agravado el conflicto y han permitido su persistencia. El primero de ellos, el narcotráfico y sus distintas secuelas. En segunda instancia, el secuestro y la extorsión como dos conductas atravesadas a lo largo del conflicto armado. De igual manera, la precariedad institucional y el sistema político clientelista, dos aspectos que requieren un análisis en profundidad porque también explican el nacimiento de otras expresiones ilegales para tratar de sustituir al Estado. Obviamente, en casi todas las visiones del conflicto armado prevalece el reconocimiento de que el fenómeno del paramilitarismo fue otra de las razones primordiales para que el conflicto interno se prolongara por tanto tiempo. Ese factor sumado a los anteriores explica una violencia que, de manera discriminada, ha dejado desplazados, secuestrados, extorsionados, torturados, despojados, asesinados, desaparecidos o víctimas de reclutamiento, minas antipersonales o ataque directos en un conflicto que ya lleva más de cinco décadas. Según lo dispuesto en el mismo acuerdo que dio nacimiento a la Comisión, una vez socializados los documentos presentados por los doce delegados y los dos relatores, vendrán varias discusiones para tratar de consolidar un solo documento que se constituya en insumo básico para la comprensión histórica del conflicto armado. *Link 2 Razones del conflicto (pp. *15-17*) *Según los dos relatores, Pizarro Leongómez y Moncayo Ruiz, las luchas agrarias que se desarrollaron en Colombia a partir de la segunda década del siglo XX, fueron creando las condiciones para una confrontación posterior. Sin embargo, para María Emma Wills es necesario indagar casi desde la formación del Estado- Nación, es decir, desde el siglo XIX que se vio afectado por catorce guerras civiles de carácter regional y ocho de carácter nacional. De cualquier manera se advierte que las tensiones en el campo agrario fueron caldo de cultivo de la guerra.
Cada uno de los ensayos incluidos en el primer reporte de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas agrega importantes puntos de vista que, seguramente, van a generar un debate público aún más amplio. Por ejemplo se dice que una de las causas de la violencia partidista de los años 40 y 50, antecedente inmediato de la guerra entre el Estado y la insurgencia, fue la reacción de algunos sectores retardatarios a los programas incluidos en la República Liberal, en especial a través de la llamada 'Revolución en Marcha'. Además se aclara en diversas posturas que más allá de los factores que desencadenaron la confrontación armada, hubo algunos factores adicionales que la agudizaron. La Revolución Cubana de 1959 y el contexto de la Guerra Fría después de la Segunda Guerra Mundial, fueron también detonantes de un enfrentamiento entre el Estado colombiano y la insurgencia naciente, que con el paso del tiempo permitió que, en el reciclaje de otras violencias, provocara uno de los conflictos más prolongados en la historia reciente. Tratando de avanzar sobre una línea de tiempo, los distintos ensayos abordan hitos cronológicos para entender el conflicto colombiano. Por ejemplo, en enero de 1959, como una directa reacción al triunfo de la Revolución Cubana, el nacimiento del Movimiento Obrero y Estudiantil (MOEC), primera expresión guerrillera en el país. Posteriormente, en el contexto ideológico de la combinación de formas de lucha, en los años 60 llegaron nuevos grupos guerrilleros como las Farc, el Eln, el Epl. No obstante, esta secuencia de hechos y personajes que fueron dándole continuidad a la guerra no se explican por ejemplo sin una honda valoración del impacto que causó en Colombia, para bien y para mal, el sistema del Frente Nacional impuesto por los dos partidos políticos tradicionales. Con una particularidad ineludible: la prohibición para que el Partido Comunista ejerciera sus labores, en decisión que fue adoptada desde junio de 1954 por el entonces presidente Gustavo Rojas Pinilla. Con múltiples detalles y enfoques alternos que constituyen un aliciente para los investigadores colombianos, los distintos ensayos y las dos relatorías explican por qué durante los años 70 la guerrilla logró desdoblar sus frentes de lucha y cómo, por ejemplo, desde alternas posturas, el denominado paro cívico de septiembre de 1977 tuvo una lectura equivocada. Unos creyeron que era el comienzo de la insurrección general (Izquierda), y del lado contrario, la urgencia para militarizar la sociedad (Derecha), lo que explica, a partir de 1978, el Estatuto de Seguridad de la era Turbay. De cualquier manera, este primer reporte global de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas acepta darle a la confrontación colombiana unos calificativos mínimos que demuestran su crudeza. Ha sido un conflicto prolongado, incluso se dice que es una de las confrontaciones más antiguas del mundo. También se trata de un conflicto complejo por el número de actores disímiles que se han extendido a lo largo del tiempo; y un conflicto discontinuo, porque algunas generaciones van y vienen en la guerra. Ha sido un conflicto atroz, con inocultables raíces políticas y verdades incuestionables. Por ejemplo, se detecta en él una variable fundamental: aunque puedan existir diferencias entre los investigadores sobre las causas objetivas de la confrontación, la cuestión agraria es determinante. En tal sentido, dentro de las recomendaciones no falta la insistencia en promover cambios en el uso y acceso a la tierra e incluso la revisión de un modelo económico que no ha fortalecido la equidad. Hay elementos -se reconoce. que han agravado el conflicto y han permitido su persistencia. El primero de ellos, el narcotráfico y sus distintas secuelas. En segunda instancia, el secuestro y la extorsión como dos conductas atravesadas a lo largo del conflicto armado. De igual manera, la precariedad institucional y el sistema político clientelista, son aspectos que requieren un análisis en profundidad porque también explican el nacimiento de otras expresiones ilegales para tratar de sustituir al Estado. Obviamente, en casi todas las visiones del conflicto armado prevalece el reconocimiento de que el fenómeno del paramilitarismo fue otra de las razones primordiales para que la guerra se prolongara por tanto tiempo. Ese factor sumado a los anteriores explica una violencia que, de manera discriminada, ha dejado desplazados, secuestrados, extorsionados, torturados, despojados, asesinados, desaparecidos o víctimas de reclutamiento, minas antipersonales o ataque directos en una guerra de más de cinco décadas. Según lo dispuesto en el mismo Pre-acuerdo que dio nacimiento a la Comisión, una vez socializados los documentos presentados por los doce delegados y los dos relatores, vendrán varias discusiones para tratar de consolidar un solo documento que se constituya en insumo básico para la comprensión histórica del conflicto armado.* ![]() |
Un proceso de paz es siempre complejo y delicado, requiere de un "tempo" apropiado, de momentos oportunos para la movilización de ideas, de voluntades, de soluciones y arreglos. Basta ver lo que ha sido el desarrollo laborioso de importantes procesos de paz en el mundo. Unos han sido exitosos tras mucho tiempo (como en El Salvador-Guatemala, Bosnia-Serbia, Irlanda del Norte, Sri Lanka). Otros dispendiosos y difíciles pero llegaron a buen término (en Filipinas y Nepal); uno más apenas comenzando en Birmania; y otro todavía inconcluso y enredado como es el de Israel-Autonomía Palestina. Colombia -tras negativas experiencias anteriores en los pasados 50 años- emprendió por su cuenta hace tres años largos un nuevo proceso de paz, no repitiendo errores ni fallas de los anteriores. Éste debía funcionar y así lo hizo. Logra terminar con el largo conflicto armado de muchos lustros que tanto ha costado y desangrado a un país que a pesar de todo ha demostrado vitalidad de selva tupida y salud de liana trepadora a través de superar obstáculos. Colombia debía confirmar que a pesar de la violencia del pasado y de la incertidumbre del presente, podía creer en el porvenir. Tras esta negociación que llegó a su etapa final ha habido una cuidadosa estrategia, liderada por Sergio Jaramillo, el asesor de seguridad del Presidente Santos -en continuidad y empalme con el anterior asesor del presidente Uribe, Frank Pearl en los contactos iniciados en Noruega y ahora llamado por el presidente Santos para intentar algún trato con el ELN. . Se acordó previamente entre el gobierno y las Farc una agenda acotada a temas limitados y con el fin explícito de poner fin al conflicto armado. A saber 1) conversaciones en el exterior, sin despeje ni concesiones territoriales, que en realidad consiguieron mantenerse en secreto por varios meses y negociaciones que tendrían igual carácter. 2) una fase solo de negociación a la que seguiría la implementación de todo lo acordado. 3) un puñado de facilitadores internacionales escogidos por las partes. 4) blindaje frente al ruido mediático. Elementos, que muestran que se estaba ante un proceso cuidadosamente sopesado por sus diseñadores. La nueva agenda indica, a primera vista, que no se trataba de tumbar el edificio Colombia para construir uno nuevo, sino de hacerle unos ajustes conservando la misma estructura consagrada en la Constitución de 1991. Fueron 5 los grandes momentos y temas del diálogo, discutidos con encuentros y desencuentros , convenidos entre las partes (Gobierno y Farc) en un Pre Acuerdo suscrito el 23 de septiembre de 2015, hecho público días después y que no se firmó por las partes sino hasta el Acuerdo final y definitivo del 23 junio 2016. Fueron varios los avatares que pusieron a prueba y en duda la real " voluntad de paz" de las Farc y el compromiso correspondiente asumido por el Gobierno Santos ante presiones que llegaban políticamente tanto de la izquierda como de la derecha para hundir el proyecto de paz en ciernes. País "político" y país "nacional" En Colombia -así como en otros países- se repite con frecuencia que hay un "país político" representado por los partidos del sistema, ajenos, distanciados y con frecuencia divorciado en sus ejecutorias de ese otro país, el "país nacional" que con sus inmensas necesidades hace justos reclamos por una buena gobernanza que atienda a sus problemas más sentidos. Desde 1848, fecha de fundación de sus dos partidos tradicionales, Colombia vivió bajo la hegemonía alternada y según algunos 'oligárquica' del Liberalismo y del Conservatismo, hasta 1989. Irrumpe en la escena electoral en 1988 una bella e inteligente mujer, Noemí Sanín Posada, quien con sus 4'800.000 votos encarnó una "tercería" para la elección presidencial que cuestionó fuertemente el Bipartidismo del país. Y llegó Alvaro Uribe Vélez, quien desde el 2002 hasta el 2010 (incluida una reelección) logra el reencuentro del "país político" con el "país nacional". Uribe mantuvo el apoyo popular (y en cifras significativas del 75%) durante sus dos períodos en la Presidencia. Su estilo personal y sus cualidades de gobernante, su talante y capacidad de conducción hicieron de él un 'fenómeno' político que no se veía desde hace muchos años en Colombia. Fue constante la imagen del presidente siempre trabajador y frentero, comunicativo y honesto con su pueblo, dispuesto a romper esquemas y a cambiar la historia en cuanto de él dependiera. Encarnó un tipo de liderazgo político consustanciado con las expectativas del país nacional, quien lo respetó, admiró y quiso hasta el final. Uribe supo ser el líder que lleva a su pueblo de donde está a donde debe estar; actuó como la enzima que acelera los procesos sociales; fue el comadrón que vigila el parto de un pueblo en camino. Los resultados estuvieron focalizados en tres ejes de su administración: la seguridad democrática, la inversión en el país y la cohesión social. Remito a mi artículo Enrique Neira "El legado de Uribe", Observatorio de Política Internacional 15-08-2010. Ello explica que su presencia y conducción, al finalizar su mandato (2010) como fundador del Centro Democrático y senador de la República, siga influyendo -en forma desconcertante y contradictoria para algunos- en los dos periodos consecutivos de gobierno del presidente Santos. Muchos de medios audio-visuales, y parte de la opinión pública nacional e internacional –en mi modesta apreciación- se han equivocado al tratar de enemistar personalmente al ex presidente Uribe con quien fuera su buen ministro de Defensa en la lucha sin cuartel contra las guerrillas y el narcotráfico, y fue Santos quien lo había propuesto como candidato para sucederlo al frente del Ejecutivo-. A Uribe -como él mismo dijo- "solo le faltó tiempo en su mandato para exterminar militarmente a las FARC y al ELN". Pero bien sabe, por lo acontecido en la historia de otros países con conflictos, que no son las armas sino un acertado diálogo político lo que lleva a un buen desenlace. Pero se ha resistido -quizás en demasía por no tenerle confianza- a aceptar que la guerrilla marxista-leninista que por años se burló de varios gobiernos e hizo tanto daño al país viniera ahora a aprovecharse del gobierno de mano abierta de Santos y pasar de "agachada" o con ventajas para seguir en sus mismos intentos a través del nuevo proceso de paz. Había claridad sobre dos hechos: 1° el actual clima antibelicista que se respira a nivel mundial, tras los atentados de Al Qaeda (11 sept. 2011) con "cero tolerancia" hacia la violencia armada como recurso de acción política aun con el pretexto de causas justas. 2° La verificación de la debilidad e incapacidad en que había quedado la guerrilla tras los contundentes golpes y asedio permanente de sus frentes que le impuso la política de Seguridad Democrática del gobierno de Uribe en los pasados 8 años. Uribe no veía con buenos ojos que Santos bajara la guardia y quería prevenir posibles concesiones que permitieran a la guerrilla resucitar y crecerse de nuevo. Su enemigo no era (ni lo es) Santos sino la Guerrilla. Y aquí se engañaron muchos. Y parte del engaño y confusión se debe quizás parcialmente al mismo estilo dubitativo y talante pragmático, acomodaticio, complaciente, propio del nuevo mandatario y que mucha gente no acaba de conoce ni de aceptar. Santos consciente también de los dos hechos anteriores y como reconocido buen jugador de póker -que sabe todas las jugadas o las calcula todas, e intuye el momento de "pasar" o de jugar a "todo o nada"- entrevió que ambas circunstancias le eran propicias para un juego (que además iba a redundar en su exitosa carrera política) de embarcarse en un Proceso de Paz anhelada por todas las gentes de Colombia. Y este sería el "as" de corazones en su manga, el argumento definitivo para ganar la partida. ![]() |
Episodios recientes pusieron en vilo el amplio deseo de paz del pueblo colombiano y suscitaron dudas respecto de seguir adelante con un proceso ya aplaudido por la mayoría pero con reticencias sobre su manejo por parte de algunos sectores de opinión no oficialista, nucleados alrededor del ex presidente Uribe quien conserva gran influjo político en el país. Pero todos lograron ser superados con rapidez y más bien ayudaron a confirmar la cercanía de una exitosa firma del Acuerdo con todas sus consecuencias y nuevas exigencias venideras. Fueron cinco que ayudaron a confirmar que sí hay "voluntad de paz" en las Farc y que cumplirán con lo acordado. Pues este era el "talón de Aquiles" de las Farc, por su larga trayectoria criminal con mentira, engaño y desmedida ambición de lograr el poder por cualquier medio. *Link 3 Avatares del proceso (*pp. 21-25* del bloque actual) *Episodio 1. Secuestro del Gral. Alzate Episodio que generó la primera crisis de la Mesa de La Habana, y que pasó a convertirse en la confirmación de que el proceso de paz es irreversible (Revista Semana Bogotá 22 noviembre 2014). Ocurrió el domingo 16 de noviembre de 2014 cuando el general Rubén Darío Alzate Mora llamó al Batallón de Infantería Manosalva para que le alistaran una lancha para navegar por el río Atrato. Iba acompañado de la abogada Gloria Alcira Urrego Pava (mano derecha del oficial en proyectos que involucran a la comunidad pobre del Departamento del Chocó) junto con el cabo primero Jorge Rodríguez Contreras. Vestían de civiles, desarmados y sin chaleco de seguridad. Era el primer y único oficial de su rango en caer en manos de la guerrilla. El presidente Juan Manuel Santos actuó con rápida contundencia pero con prudencia. Se reunió con los integrantes del equipo negociador del gobierno y les ordenó suspender su viaje a La Habana hasta que las Farc no liberaran a los secuestrados. Tanto el gobierno como las Farc demostraron capacidad política para darle un manejo adecuado a este hecho desafortunado, que aunque tenía una connotación explosiva se resolvió por los canales de la política y no de la guerra. Las Farc respondieron en forma constructiva dejando claro que su prioridad era salvar el proceso. El episodio sirvió para que el gobierno y las Farc demostraran que hay madurez en la Mesa de diálogo y que los mecanismos creados para resolver eventuales crisis, como la presencia de garantes de Cuba y Noruega, no son decorativos sino que funcionan en este tipo de impasses. Las Farc salieron fortalecidas de este hecho 'extraordinario'(no común) como lo calificó Pablo Catatumbo en rueda de prensa. Por primera vez en los últimos 20 años, esta guerrilla sacó a relucir su talante político, y subordinó la ventaja militar que podría obtener de este secuestro. De paso, demostró que aunque su delegación en La Habana no parece tener una fluida ni permanente comunicación con sus bloques y frentes en Colombia, sí tiene cohesión como organización y tiene jerarquía de mando sobre sus combatientes. Tanto el comunicado que sacó el Bloque guerrillero Iván Ríos, como el desarrollo de la entrega del general, demostraron que los guerrilleros están subordinados al Secretariado, cuatro de cuyos integrantes se encuentran en La Habana. Este episodio resultó dándole oxígeno a un proceso de paz que se ha desarrollado de manera lenta y sin sobresaltos. Aunque las conversaciones van bien en Cuba, las mayores dificultades se han originado por el escepticismo y la indiferencia con que los colombianos miran a las Farc. Por supuesto ningún gesto de la guerrilla convencerá a los radicales que repudian la solución negociada del conflicto. Pero sin duda, acerca a los escépticos (entre ellos el ex presidente Uribe) y lima un poco la desconfianza profunda y natural que los colombianos tienen respecto de los insurgentes cuando se trata de llevar a buen puerto un serio y definitivo proceso de Paz. Episodio 2. Cese unilateral al fuego Las Farc sorprendieron al gobierno y a la opinión con el anuncio de que suspendían unilateralmente, es decir por su propia cuenta y riesgo, el accionar de las armas y de terrorismo. El presidente Santos respondió que era un buen gesto en la ruta de paz pero que el gobierno no desactivaba su obligación de velar con sus armas por la seguridad del país. Pasados 50 días de no acciones de las Farc (aunque sí muchas del ELN celoso porque no acaba de entrar en el arreglo), el presidente comunicó que dejaría de bombardear los campamentos de las Farc, lo que equivalía prácticamente a aceptar un cese en común del fuego que cayó bien en la opinión pública, la cual se inclina a pensar que cada día más se aproxima el anhelado fin del conflicto sobre la base de verdadera y efectiva voluntad de paz demostrada por los contendientes. Episodio 3. Desminado del país en tarea común Más de 10.000 víctimas entre los años 2002 y 2013 (soldados y policías, miembros de la misma guerrilla, niños y civiles de campos y poblaciones pequeñas) fueron muertas y lesionadas de por vida por un accionar más que demente de las Farc. El país pedía que se pusiera fin a este método de hacer "guerra" sembrando minas anti-personas y se iniciara en grande la eliminación de esta amenaza bajo tierra. Ejecutivo y Farc llegaron a un acuerdo práctico de comisiones conjuntas en las que la guerrilla pondrá los planos e indicará los sitios donde yacen todavía las minas y el grupo élite militar ya existente con moderna tecnología iniciarán la tarea -que se piensa puede llevar 10 años- de desminar todo el territorio del país. Episodio 4. Cara a cara FF Armadas- guerrilleros Las FF AA en Colombia tienen un largo historial de respeto constitucional, sin asumir ser deliberantes en el manejo político del país, sirviendo a los legítimos gobiernos civiles que se suceden, en su tarea primordial de dar seguridad interna al país y defender su soberanía. Tienen con muy acrisolada formación y larga tradición la conciencia de que constituyen la única y legítima defensa armada con que cuenta el Estado de derecho colombiano. Y como tal han venido sirviendo en estos 60 años de contienda bélica contra fuerzas desestabilizadoras de dicho Estado. Algunos presidentes del Ejecutivo las han consultado y mantenido informadas más que otros. Pero en la actual coyuntura tan decisiva para todo el país, el presidente Santos -por primera vez- se 'aventuró' a convocar a los más altos jefes activos de la Policía Nacional y de las FF. Armadas (el almirante de la Armada Nacional y los cinco generales que de años atrás venían al frente de las regiones militares contra la guerrilla en el país). Ellos -por servicios de inteligencia y control de llamadas- conocen bien y en detalle las fuerzas subversivas: su ubicación, sus recursos en armas y personal, sus finanzas, sus colaboradores y tácticas. De acuerdo con los representantes de las Farc, Santos los ubicó en La Habana durante dos días intensos en una mesa larga "tête a téte" para que dialogaran y acordaran los mejores mecanismos que faciliten la "entrega de armas", completa, efectiva y supervisable, como último requisito para la firma final del Acuerdo. El equipo militar que viajó a La Habana estuvo encabezado por el más destacado oficial en materia de contrainsurgencia, el general Javier Flórez. Todo se llevó a cabo en forma civilizada y aun cordial como lo han subrayado los medios nacionales e internacionales, y permitía concluir que la paz está "ad portas". "El general español retirado Luis Alejandre, con años de experiencia en procesos de paz en Centroamérica, escogido por Noruega, fue testigo de esa jornada histórica en La Habana. Por primera vez, cinco generales y un contraalmirante colombianos en activo se veían cara a cara con sus viejos enemigos, los jefes de las FARC, en el marco de las negociaciones de paz que van para un buen final "( El País 11 de marzo 2015). Episodio 5. Aleve matanza de 11 soldados El golpe de mano junto con la emboscada son las dos tácticas más importantes de la guerra de guerrillas. Consiste en el ataque veloz de una fuerza móvil contra un enemigo que se encuentra en una posición fija. El día miércoles 15 de abril de 2015, a la media noche, una unidad de las FARC dio un golpe de mano a una unidad del ejército colombiano. Unidad militar que estaba descansando dentro de una cancha deportiva cerrada, en la periferia del municipio de Buenos Aires en el departamento del Cauca. En el ataque murieron once militares y fueron heridos 20. Estaban desprevenidos pues confiaban en la tregua o cese al fuego unilateral que había decretado la guerrilla dentro del proceso de paz que se pensaba iba por buen camino. La opinión pública del país reaccionó fuertemente contra dicho asesinato sorpresivo y alevoso y lo atribuyó más que a otras cosas, a un engaño militar táctico del alto mando guerrillero, que rompía el compromiso político con la paz que aparentaba estar siguiendo en los diálogos con el gobierno. Con acierto y autoridad moral, Joaquín Villalobos, buen analista actual, quien fue guerrillero en la guerra de El Salvador, tituló a los tres días del hecho su comentario "El autogolpe de las FARC" (El País de Madrid, 23 septiembre 2015) y lo calificó de "militarmente cobarde y políticamente torpe". Textualmente consignó: "El rechazo de la opinión pública colombiana es enorme contra las FARC, al punto que es en extremo difícil para el gobierno estar negociando en la Habana. Con este tipo de ataques la insurgencia pone en riesgo el único camino que tienen para salir de la guerra y pasar a la política. Durante la guerra en El Salvador, cuando ya estábamos en el proceso de paz, los insurgentes sopesábamos el contexto político de nuestras operaciones y revisábamos incluso lo que estaba pasando en Estados Unidos, de tal manera que nuestras acciones no afectaran a nuestros aliados internacionales. ¿Cómo se le ocurrió a las FARC realizar este ataque a pocas horas de que Obama había anunciado su intención de sacar a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo? ¿cómo no pensaron en las implicaciones políticas internacionales de esto, cuando 40 de sus dirigentes están viviendo abiertamente en la Habana? Matar a once militares a estas alturas del proceso de paz, rompiendo con su propia palabra empeñada, no modifica a su favor la correlación de fuerzas, por el contrario, los debilita, les resta credibilidad, aumenta su impopularidad, traiciona el apoyo de Cuba a la paz, los aísla más internacionalmente, complica los esfuerzos del gobierno colombiano para inhibir acciones de la Corte Penal Internacional y dificulta el escenario político que es ahora infinitamente más importante que los tiros. El futuro es la política y en política cuentan la credibilidad, el apoyo popular, las alianzas y la capacidad de comunicar... El proceso de paz es a estas alturas un camino sin retorno, pretender regresar al conflicto es un suicidio, lo sensato es acelerar. Tanto las FARC como el ELN deberían darse cuenta que ahora morir y matar ya no les sirve para nada". En buena hora -las FARC al mando ahora de un comandante más pragmático y menos ideológico, Timochenko (Timoteo Londoño Echeverry)- reconocieron el error y el suicidio que iban a cometer con el "autogolpe" y, a su vez, el presidente Santos consecuente con la forma prudente, hábil y diplomática como viene buscando la paz como objetivo último, consideró superado el impasse e insistió más bien en acelerar el proceso de negociación de modo que pueda llegarse pronto (con fecha tope del 23 marzo 2016) a un cese bilateral de todo fuego y demás resultados ya acordados, como lo desea el país y la comunidad internacional. Resultados Lo que una joven periodista acaba de publicar con el título "las probabilidades de lo improbable" parece que va siendo "realidad". Personalmente -acogiendo el parecer de expertos constitucionalistas internacionales- subrayo que encabezando el Pre-acuerdo firmado por las FARC (23 septiembre 2015), ellas suscriben que su actuar en el futuro estará dentro del marco de la actual Constitución y de las Leyes de la República de Colombia. Es decir, renuncian a su naturaleza y vocación de "revolucionarias" cuyo objetivo era actuar por fuera de las leyes y no reconocer sino acabar con el ordenamiento democrático del Estado. Caso histórico e insólito tratándose de un "ejército popular revolucionario".* |
Los siguientes acuerdos logrados fueron los inicialmente asumidos y trabajados con mucha paciencia y civilidad durante casi 4 años, como cauces para el diálogo, la discusión, la consulta con asesores y el compromiso común para ejecutarlos.
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Texto completo de los acuerdos sobre cese al fuego bilateral y definitivo, lucha contra el paramilitarismo y refrendación
1. Compromisos 2. Objetivo 3. Monitoreo y Verificación 4. Adaptación de los dispositivos en el terreno 5. Zonas Veredales Transitorias de Normalización ("Zonas") 6. Zona de Seguridad 7. Seguridad 8. Dejación de las Armas (DA). 9. Procedimiento II. Acuerdo sobre "Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores/as de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz".
Para cumplir con estos propósitos, el Gobierno Nacional y las FARC-EP, se comprometen a:
Las medidas de seguridad y protección que define el acuerdo se han construido sobre cinco pilares fundamentales con un enfoque dimensional:
El acuerdo incluye adicionalmente las siguientes medidas complementarias:
III. Acuerdo sobre "Refrendación"
La Casa Blanca felicita El Papa Francisco se alegra ![]() |
Lo que sigue en juego "In medio virtus" Otra realidad más prometedora Etapa de post conflicto
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Hay 5 factores intervinientes de la sociedad colombiana que dan base para no ser pesimistas y sí moderadamente optimistas para el futuro, asumiendo de entrada que van a ser varios años difíciles, complicados, de compromiso para todos. Especialistas de la CVH (Comisión de la Verdad Histórica) -atrás mencionada- hicieron una presentación seria y por escrito, en 13 capítulos, de factores reales que se dan en la sociedad colombiana y que podrían aportar elementos para armar una respuesta, -siempre inacabada- a la pregunta clave: ¿por qué Colombia ha sido capaz de mantenerse como un Estado democrático, con un apreciable desarrollo económico y social, no obstante el desafío de guerrillas, terroristas, carteles armados que trafican drogas ilícitas, clientelismo, corrupción y altos niveles de inequidad social y de concentración de la propiedad? Elementos convergentes de respuesta que recojo y resumo.
ENF 05-06-2016 |
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